Un chef nacido en Japón decidió instalarse en Bogotá para recrear la receta ancestral del caldo de Aizu. Lejos de buscar un enfoque comercial, su propuesta se centra en mantener la mayor fidelidad a la tradición asiática.
Su cocina funciona como un laboratorio vivo, una búsqueda constante por perfeccionar cada fideo y cuidar cada detalle de los ingredientes para ofrecer un producto puro y apegado a sus orígenes.
El establecimiento, que lleva el nombre de Aizu Ramen Izakaya y opera en la Calle 40B N° 7 – 26 en Chapinero, presenta una carta enfocada en caldos sustanciosos.
Los tazones de ramen se ofrecen desde los $34.500, e incluyen cortes de cerdo meticulosamente preparados, huevos marinados y algas.
Dentro de las opciones, destaca una versión de la carta diseñada exclusivamente para poner a prueba a los verdaderos entusiastas del picante.
Alternativas japonesas y maridaje
La propuesta gastronómica trasciende el tazón de ramen y abarca otras especialidades orientales. Los comensales pueden acompañar su comida con porciones de gyozas por $10.000 o platos de cerdo apanado tipo katsu por $32.900.
También sirven langostinos crujientes o Ebi Fry, disponibles por $20.000.
Para el maridaje, el menú integra cervezas artesanales a $16.200 y finaliza con mochis, los tradicionales postres japoneses, por un valor de $7.000.
Talleres de preparación
La experiencia culinaria se complementa con un enfoque educativo. Los creadores del espacio dictan talleres presenciales para que los visitantes aprendan las técnicas detrás de la preparación de su propio ramen. Estas actividades buscan sumergir a los participantes en la cultura japonesa de manera directa, extendiendo la vivencia más allá de la mesa mediante el acercamiento a prácticas tradicionales como la caligrafía oriental.