A pesar de las pasiones que a menudo despiertan los encuentros deportivos, la historia demuestra que no existe una verdadera rivalidad entre Colombia y México.
Uno de los vínculos más curiosos entre ambas naciones se dio con el Mundial de Futbol de 1986. Originalmente, este torneo internacional estaba destinado a realizarse en Colombia.
Sin embargo, cuando el país no pudo asumir la organización del evento, México tomó el relevo y llevó a cabo una edición que hoy es considerada como una de las mejores en la historia de la competición.
Un puente de literatura y música
El lazo entre ambos países trasciende las canchas y tiene un arraigo profundo en la cultura.
Un ejemplo claro de este cruce de caminos es Gabriel García Márquez.
El premio Nobel escribió Cien años de soledad, la obra literaria más grande de Colombia, completamente en Ciudad de México.
De hecho, el propio autor aseguraba que el país norteamericano era su segunda patria.
En el terreno musical y del entretenimiento, el intercambio ha sido constante durante décadas.
México introdujo en los hogares colombianos la música ranchera y las producciones del cine de oro, elementos que marcaron a las generaciones de los abuelos.
Por su parte, Colombia exportó la cumbia y el vallenato, géneros que echaron raíces profundas. Actualmente, la cumbia se baila en el territorio mexicano casi con la misma intensidad que a nivel local.
Esta mezcla de tradiciones ha forjado una hermandad evidente en la que, durante las grandes fiestas y partidos internacionales, conviven de manera natural las arepas y los tacos.